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Desafíos y prioridades institucionales

Por: Miguel Enrique Pacora Luna – Secretario General YMCA Perú

El año 2020 será recordado en nuestra historia personal y en la historia universal como el tiempo de la gran pandemia, en el que pasamos meses aislados para protegernos y preservar la salud de nuestros seres queridos, para trabajar y estudiar remotamente (quienes tuvimos el privilegio), y para acompañar a la distancia, la partida de familiares y amigos. Un año de privación de la libertad y limitaciones, pero también un tiempo para valorar lo más importante en nuestra vida: la salud, la familia, la solidaridad y la fe. Fue un periodo en el que apreciamos el heroísmo de muchos compatriotas, cuestionamos la irresponsabilidad de otros y reconocimos que la calidad de vida en el país sigue siendo un reto en medio de diferencias sociales extremas.

 

Para YMCA fue un año desafiante que movilizó a nivel global a todo su talento. La Alianza Mundial y la Alianza Latinoamericana y del Caribe (ALCACJ) facilitaron plataformas virtuales en los movimientos nacionales se acercaron, se socializó los problemas, se compartió las mejores prácticas y se sumó esfuerzos para generar acciones. En medio de la incertidumbre común, la consigna fue salir adelante y adaptarnos a la nueva realidad, unidos en la misión y la acción.

 

Gracias al compromiso de sus dirigentes, voluntarios y trabajadores, YMCA Perú sostuvo acciones que permitieron continuar con sus propósitos institucionales. Nuestros servicios fueron ofrecidos virtualmente y fuimos activando programas presenciales de acuerdo a las disposiciones gubernamentales. La pandemia exigió la mejor disposición para mantenernos conectados a través de los medios disponibles, a fin de mantener nuestra propuesta social y educativa. Concluimos el año habiendo sostenido procesos educativos de calidad a 800 niños y jóvenes en nuestros colegios; habiendo impactado en seguridad alimentaria, resiliencia y emprendimiento a favor de las 3 mil personas que participan de nuestros programas de inclusión y desarrollo comunitario en Lima, Arequipa y Trujillo; habiendo facilitado programas de educación no formal de manera virtual a cientos de adultos mayores, niños, jóvenes y sus familias; y habiendo brindado soporte espiritual con los servicios de misión y voluntariado.

 

Al iniciar el año 2021, los desafíos que impone la pandemia se extienden con plazo indefinido. Por ello, YMCA Perú reitera prioridad institucional con relación a:

1. La salud y bienestar de los miembros de YMCA asociados, voluntarios, suscriptores, comunidades educativas, usuarios en general, destinatarios y trabajadores.

2. La visibilidad de YMCA como organización cristiana y voluntaria que impacta en las comunidades atendiendo necesidades sociales, comprometida con el empoderamiento juvenil, a través de su propuesta educativa y formativa.

3. La sostenibilidad económica a través de una gestión centrada en la satisfacción con nuestros servicios, la procuración de recursos y el control del gasto.

4. La extensión del voluntariado a través del desarrollo de proyectos que propicien la unidad y diálogo intergeneracional.

5. La transformación digital que acompañe la reinvención y la gestión por resultados.

6. La incidencia en espacios regionales y globales del movimiento YMCA.

 

Estas prioridades, establecidas por el Consejo Directivo y la Alta Dirección, serán afrontadas satisfactoriamente actuando en unidad y poniendo a disposición nuestro talento. La incertidumbre aún nos acompañará, pero también la fe, la esperanza y la caridad que distinguen nuestro discipulado cristiano. Así, se implementará un plan con objetivos referidos al compromiso con la misión YMCA a través de sus programas y servicios, el posicionamiento institucional como movimiento cristiano y voluntario enfocado en el empoderamiento juvenil, y la gestión de recursos a través de enfoque en los resultados.

 

El año 2021, también abrirá oportunidades, a pesar de las condiciones. En el contexto nacional tendremos la celebración de bicentenario de la independencia y un proceso electoral del que seremos parte como ciudadanos y como organización. También afrontaremos procesos internos importantes para la dirigencia institucional, como la aprobación y puesta en vigencia del nuevo Estatuto y sus reglamentos, y la renovación de autoridades voluntarias. Corresponderá una participación responsable que observe el presente, pero se proyecte al futuro para seguir construyendo y extendiendo el movimiento YMCA en el Perú.

 

Reconociendo gratitud a los voluntarios y trabajadores que pusieron alma, corazón y vida en el año 2020, invito a todos los miembros de YMCA a ser parte de esta construcción y a poner lo mejor de sí en una etapa de nuestra historia nacional y de nuestro movimiento que lo exigen.

 

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